Derechos Bioculturales y Amenazas para el PCC

 

Derechos Bioculturales y Amenazas para el PCC




Por: Gonzalo Duque-Escobar*

Preámbulo

El Paisaje Cultural Cafetero (PCC), que representaría una oportunidad para hacer de dicho instrumento un factor de desarrollo rural integral, beneficiando 47 municipios de su área principal y 4 más de su área de influencia, requiere una declaratoria de sujeto de derechos para resolver las disrupciones socio-ambientales de dicho territorio y enfrentar dos amenazas letales: la gentrificación del PCC, como fenómeno socio-ambiental en el que el territorio rural se transforma para satisfacer mercados externos o de alto poder adquisitivo, perdiendo su identidad histórica y desplazando a las comunidades campesinas tradicionales, y la expansión del aguacate Hass

Para resolver esta enorme problemática, mitigar los impactos, prevenir y revertir ambas amenazas, se proponen como estrategias: 1- el Ecoturismo comunitario convirtiendo a las comunidades locales y a los pequeños productores los verdaderos beneficiarios; 2- la Reconversión productiva y autonomía alimentaria retornando a la caficultura tradicional con sombrío y a la producción agroforestal garantizando la seguridad alimentaria; la Declaratoria del PCC como Sujeto de Derechos bioculturales para proteger la estructura ecológica; y 4, Promover herramientas jurídicas e institucionales en los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) para resguardar el patrimonio arquitectónico rural y frenar la especulación inmobiliaria.

Como fundamento de esta propuesta, se parte de la idea de que el territorio no es un mero espacio geográfico objeto de explotación económica, sino un constructo social e histórico que se hereda, razón por la cual se requiere restablecer los elementos comprendidos en los atributos que le reconoció la UNESCO en la declaratoria de 2011, y extender sus beneficios a regiones del Oriente Caldense, Sur de Antioquía y Noroccidente de Tolima, por tratarse de territorios vinculados no solo a la Colonización Antioqueña del Siglo XIX, sino también a la Cultura del Café.

1 – Gentrificación del Paisaje Cultural Cafetero

La gentrificación es un proceso de renovación urbana en el que un barrio popular o deteriorado se vuelve atractivo para personas con mayor poder adquisitivo. Esto provoca un aumento en el costo de vida y la vivienda, desplazando a los residentes originales y modificando la identidad del lugar.

El fenómeno suele desarrollarse en varias etapas. Primero, se da la revalorización: Inversionistas o nuevos residentes (jóvenes, profesionales o extranjeros) descubren un barrio con potencial, buena ubicación o edificios históricos a precios accesibles.

Segundo, sigue la fase de transformación, en la que las viviendas son remodeladas y el comercio tradicional es reemplazado por cafeterías gourmet, boutiques, galerías y restaurantes exclusivos, desmantelándose con ello la cultura local.

 Finalmente, viene el desplazamiento, ocasionado por la mayor demanda incidiendo sobre precios de alquileres, compra de inmuebles y servicios que se disparan. Los habitantes y negocios originales se ven obligados a mudarse a zonas periféricas.

Existe un fuerte debate sobre sus efectos: si bien a favor se argumenta que atrae inversión, mejora la infraestructura, la seguridad, la iluminación y los espacios públicos; en contra se señala que fomenta la desigualdad social, destruye la cultura local y el tejido social tradicional, y que expulsa a las comunidades locales.

La gentrificación puede manifestarse de distintas formas: la Residencial- ya que cambia el perfil de los habitantes. Comercial y Cultural- al modificar los negocios locales, adaptándolos al consumo de turistas o nuevos residentes. Turística, con la nueva actividad impulsada por plataformas de alquiler temporal (como Airbnb) y el turismo masivo.

2- Los monocultivos de aguacate Hass

La expansión acelerada de las aguacateras en la ecorregión cafetera, como alternativa económica que pese a ser una actividad productiva rentable que genera empleo y divisas, representa uno de los mayores conflictos socio-ambientales y amenazas contra los derechos bioculturales del Paisaje Cultural Cafetero (PCC), por tratarse de un modelo agroindustrial que acarrea severos impactos ecológicos y culturales.

De un lado, está el impacto sobre la "Estructura Ecológica" y el agua, ya que las aguacateras consumen grandes volúmenes de agua en zonas de recarga de acuíferos, generando competencia por el recurso hídrico con las comunidades rurales y afectando la disponibilidad en acueductos veredales, y del otro, por la afectación de rondas hídricas y cauces, ya que para la adecuación del terreno se han intervenido rondas hídricas, desviando o secando nacimientos de agua y contaminando fuentes por escorrentía cargada de sedimentos.

Añádase a lo anterior. L pérdida de la agricultura autárquica y el sombrío: A diferencia del café tradicional (que fomenta la agro-biodiversidad mediante sombrío de frutales y maderables), con el actual modelo el aguacate se establece como un monocultivo de base química que arrasa con la flora nativa, destruye corredores biológicos y fragmenta ecosistemas estratégicos de la cuenca alta, misma que resulta fundamental para los abastos y acueductos de la zona cafetera cuya altitud se establece entre los 1000 y 2000 m de altitud, aunque la zona óptima va de 1200 a 1800 m s.n.m..

La franja señalada, condicionó históricamente el poblamiento de la colonización antioqueña, la arquitectura de bahareque y el desarrollo de la caficultura de ladera con sombrío. Por debajo de los 1.000 m s. n. m., el clima cálido favorece otros usos (ganadería o cultivos tropicales), mientras que por encima de los 2.000 m s. n. m. se entra en la franja de bosque altoandino y zonas de amortiguamiento de páramo.

En las cotas medias e intermedias de esta franja altitudinal es donde se ha intensificado la presión por el cambio de uso del suelo, reemplazando la caficultura diversificada de ladera por potreros o monocultivos agroindustriales (como el aguacate Hass), lo que rompe la continuidad ecológica y la función reguladora de las cuencas en las laderas andinas.

¿Qué hacer?

Bajo el presupuesto de que la gentrificación del Paisaje Cultural Cafetero (PCC) se previene mediante el ecoturismo comunitario, la protección de la cultura local y el regreso a la agricultura autárquica tradicional, incorporemos la ciencia y la tecnología para proteger la estructura ecológica y alcanzar el fortalecimiento de las áreas de interés ambiental desde los POT.

De ahí la propuesta de que, si queremos evitar el desplazamiento y abandono del campo, en lugar de monocultivos de base química, retomemos la senda del café con sombrío incorporándole valor agregado al grano, certificando su producción artesanal y desarrollando el emprendimiento comunitario mediante el apoyo a los productores locales incidiendo sobre la oferta de bienes y servicios del patrimonio cultural y natural del territorio.

* Profesor Especial de la Universidad Nacional de Colombia, Ingeniero Civil con estudios de posgrado en Geotecnia, Geofísica y Economía. Web: https://sites.google.com/unal.edu.co/godues1

Documento de la RVAC para la EVA; Manizales, 27-07-2026

Por: Gonzalo Duque-Escobar*

Preámbulo

El Paisaje Cultural Cafetero (PCC), que representaría una oportunidad para hacer de dicho instrumento un factor de desarrollo rural integral, beneficiando 47 municipios de su área principal y 4 más de su área de influencia, requiere una declaratoria de sujeto de derechos para resolver las disrupciones socio-ambientales de dicho territorio y enfrentar dos amenazas letales: la gentrificación del PCC, como fenómeno socio-ambiental en el que el territorio rural se transforma para satisfacer mercados externos o de alto poder adquisitivo, perdiendo su identidad histórica y desplazando a las comunidades campesinas tradicionales, y la expansión del aguacate Hass

Para resolver esta enorme problemática, mitigar los impactos, prevenir y revertir ambas amenazas, se proponen como estrategias: 1- el Ecoturismo comunitario convirtiendo a las comunidades locales y a los pequeños productores los verdaderos beneficiarios; 2- la Reconversión productiva y autonomía alimentaria retornando a la caficultura tradicional con sombrío y a la producción agroforestal garantizando la seguridad alimentaria; la Declaratoria del PCC como Sujeto de Derechos bioculturales para proteger la estructura ecológica; y 4, Promover herramientas jurídicas e institucionales en los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) para resguardar el patrimonio arquitectónico rural y frenar la especulación inmobiliaria.

Como fundamento de esta propuesta, se parte de la idea de que el territorio no es un mero espacio geográfico objeto de explotación económica, sino un constructo social e histórico que se hereda, razón por la cual se requiere restablecer los elementos comprendidos en los atributos que le reconoció la UNESCO en la declaratoria de 2011, y extender sus beneficios a regiones del Oriente Caldense, Sur de Antioquía y Noroccidente de Tolima, por tratarse de territorios vinculados no solo a la Colonización Antioqueña del Siglo XIX, sino también a la Cultura del Café.

1 – Gentrificación del Paisaje Cultural Cafetero

La gentrificación es un proceso de renovación urbana en el que un barrio popular o deteriorado se vuelve atractivo para personas con mayor poder adquisitivo. Esto provoca un aumento en el costo de vida y la vivienda, desplazando a los residentes originales y modificando la identidad del lugar.

El fenómeno suele desarrollarse en varias etapas. Primero, se da la revalorización: Inversionistas o nuevos residentes (jóvenes, profesionales o extranjeros) descubren un barrio con potencial, buena ubicación o edificios históricos a precios accesibles.

Segundo, sigue la fase de transformación, en la que las viviendas son remodeladas y el comercio tradicional es reemplazado por cafeterías gourmet, boutiques, galerías y restaurantes exclusivos, desmantelándose con ello la cultura local.

 Finalmente, viene el desplazamiento, ocasionado por la mayor demanda incidiendo sobre precios de alquileres, compra de inmuebles y servicios que se disparan. Los habitantes y negocios originales se ven obligados a mudarse a zonas periféricas.

Existe un fuerte debate sobre sus efectos: si bien a favor se argumenta que atrae inversión, mejora la infraestructura, la seguridad, la iluminación y los espacios públicos; en contra se señala que fomenta la desigualdad social, destruye la cultura local y el tejido social tradicional, y que expulsa a las comunidades locales.

La gentrificación puede manifestarse de distintas formas: la Residencial- ya que cambia el perfil de los habitantes. Comercial y Cultural- al modificar los negocios locales, adaptándolos al consumo de turistas o nuevos residentes. Turística, con la nueva actividad impulsada por plataformas de alquiler temporal (como Airbnb) y el turismo masivo.

2- Los monocultivos de aguacate Hass

La expansión acelerada de las aguacateras en la ecorregión cafetera, como alternativa económica que pese a ser una actividad productiva rentable que genera empleo y divisas, representa uno de los mayores conflictos socio-ambientales y amenazas contra los derechos bioculturales del Paisaje Cultural Cafetero (PCC), por tratarse de un modelo agroindustrial que acarrea severos impactos ecológicos y culturales.

De un lado, está el impacto sobre la "Estructura Ecológica" y el agua, ya que las aguacateras consumen grandes volúmenes de agua en zonas de recarga de acuíferos, generando competencia por el recurso hídrico con las comunidades rurales y afectando la disponibilidad en acueductos veredales, y del otro, por la afectación de rondas hídricas y cauces, ya que para la adecuación del terreno se han intervenido rondas hídricas, desviando o secando nacimientos de agua y contaminando fuentes por escorrentía cargada de sedimentos.

Añádase a lo anterior. L pérdida de la agricultura autárquica y el sombrío: A diferencia del café tradicional (que fomenta la agro-biodiversidad mediante sombrío de frutales y maderables), con el actual modelo el aguacate se establece como un monocultivo de base química que arrasa con la flora nativa, destruye corredores biológicos y fragmenta ecosistemas estratégicos de la cuenca alta, misma que resulta fundamental para los abastos y acueductos de la zona cafetera cuya altitud se establece entre los 1000 y 2000 m de altitud, aunque la zona óptima va de 1200 a 1800 m s.n.m..

La franja señalada, condicionó históricamente el poblamiento de la colonización antioqueña, la arquitectura de bahareque y el desarrollo de la caficultura de ladera con sombrío. Por debajo de los 1.000 m s. n. m., el clima cálido favorece otros usos (ganadería o cultivos tropicales), mientras que por encima de los 2.000 m s. n. m. se entra en la franja de bosque altoandino y zonas de amortiguamiento de páramo.

En las cotas medias e intermedias de esta franja altitudinal es donde se ha intensificado la presión por el cambio de uso del suelo, reemplazando la caficultura diversificada de ladera por potreros o monocultivos agroindustriales (como el aguacate Hass), lo que rompe la continuidad ecológica y la función reguladora de las cuencas en las laderas andinas.

¿Qué hacer?

Bajo el presupuesto de que la gentrificación del Paisaje Cultural Cafetero (PCC) se previene mediante el ecoturismo comunitario, la protección de la cultura local y el regreso a la agricultura autárquica tradicional, incorporemos la ciencia y la tecnología para proteger la estructura ecológica y alcanzar el fortalecimiento de las áreas de interés ambiental desde los POT.

De ahí la propuesta de que, si queremos evitar el desplazamiento y abandono del campo, en lugar de monocultivos de base química, retomemos la senda del café con sombrío incorporándole valor agregado al grano, certificando su producción artesanal y desarrollando el emprendimiento comunitario mediante el apoyo a los productores locales incidiendo sobre la oferta de bienes y servicios del patrimonio cultural y natural del territorio.

* Profesor Especial de la Universidad Nacional de Colombia, Ingeniero Civil con estudios de posgrado en Geotecnia, Geofísica y Economía. Web: https://sites.google.com/unal.edu.co/godues1

Documento de la RVAC para la EVA; Manizales, 27-07-2026

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